No deja de llamar la atención el sorpresivo anuncio de las secretarías de Salud y de Educación Pública sobre que no habrá cierre de escuelas en esta temporada invernal, como medida para evitar contagios de influenza tipo A. De acuerdo con ambas dependencias, no son necesarias las acciones masivas dirigidas a mitigar y a controlar esta enfermedad, sino que éstas deben realizarse de manera focalizada y en observancia de los lineamientos para prevenir los efectos de la influenza A H1N1 en el sector educativo. Al parecer no se tomó en cuenta que hay evidencia de que el virus ya mutó y que es mucho más agresivo. De esto ya dieron cuenta científicos de Noruega, donde ya se registraron muertes. Frente a los hechos comienza a crecer la alarma en el mundo. Curiosamente, en México sólo el PVEM alzó la voz y recomendó al gobierno no bajar la guardia, porque la cosa se podría poner fea. Sugirió imponer filtros más estrictos en los puntos de arribo de turistas a territorio nacional. La Secretaría de Salud debería salir al paso e informar si tomará medidas adicionales para evitar cualquier tragedia. Más vale.
Vicente Fox canceló el desfile del 20 de noviembre por anacrónico, obsoleto y por estar lejos de la realidad social e histórica de México. De un plumazo lo eliminó del calendario de actividades para conmemorar el inicio de la Revolución. Así se había mantenido en el cajón de los recuerdos hasta que el presidente Calderón decidió sorpresivamente reactivarlo. En el desfile conmemorativo del 99 aniversario del inicio de la gesta heroica apenas participaron mil 50 personas, y duró menos de media hora. El mandatario observó la parada desde el balcón central de Palacio Nacional, acompañado por los secretarios de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, y de Marina, Mariano Saynez, además del presidente de la Suprema Corte, Guillermo Ortiz Mayagoitia. Desangelado y corto, al parecer no se logró resucitar un desfile que llama a la memoria a los gobierno del Revolucionario Institucional. Coincidencia o no, pero al parecer comienzan a reactivarse los símbolos creados por el PRI.
Algo nuevo viene para la adolorida Ciudad Juárez, sumergida en una espiral de violencia y de inseguridad que prácticamente la tiene bajo la ley del más fuerte. Ni la presencia de miles de soldados ha revertido la dramática situación en la ciudad fronteriza. El gobierno federal ya no sabe ni qué hacer para imponer el estado de derecho y frenar la cascada de ejecuciones, secuestros y levantones. Mientras el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, anuncia que en las próximas semanas se lanzará una serie de programas sociales para reconstruir el tejido social y enfrentar con un nuevo enfoque la violencia en Juárez, 2 mil 500 boinas rojas arribaron a la ciudad. Hay contradicción o de plano nadie sabe para dónde jalar, pero de que algo va a pasar no hay ninguna duda. Ojalá no sean más violencia y muertes.
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